MIGUEL ANGEL TABORGA
Santander.-07.03.08.-"Aquí empieza España, si los españoles fuésemos medianamente aficionados a contarle a la gente propia y a la extraña algo de lo que somos y no esperásemos a que nos lo contaran, aquí pondríamos una piedra lisa rosada de las canteras de la Hoz de Santa Lucía hermana en dignidad y nobleza de la arenisca dorada de Salamanca del travertino romano y de la piedra de Colmenar, con este letrero: aquí empieza esa cosa inmensa e indestructible que llamamos España."
Así cantó Víctor de la Serna a la piedra arenisca rojiza que puede contemplarse en la Hoz de Santa Lucía. Esta loa permanece grabada en imborrable recuerdo, sobre una placa de bronce junto al camino, en la ribera del Saja, nada más cruzar el conocido puente de Santa Lucía.
La Hoz de Santa Lucía es una profunda y espectacular entalladura producida por el río Saja, entre Cabezón de la Sal y el valle de Cabuérniga. En realidad constituye la puerta principal de acceso a esta bella comarca, plena de valores naturales, tradiciones y tipismo. Se trata de un área de indudable interés ecológico y paisajístico, en donde se ha instalado un área recreativa, ubicado en una amplia chopera junto al río.
Allí aún puede verse parte del viejo puente (dos ojos se conservan). Ruinas de un pasado lejano hoy bien conservadas, y limpias. El área de esparcimiento se completa con la adecuación del tramo de río como piscina natural. Se le ha dotado de trampolín y accesos a ras de agua para facilitar el baño. Este extremo de la Hoz de Santa Lucía es muy frecuentado en las épocas de benigna climatología por quienes desean disfrutar de un contacto con la naturaleza en zona controlada.
José Bonifacio Sánchez Alonso, en su obra Historia y Guía Geológico-Minera de Cantabria, nos ilustra acerca de la arenisca rojiza que aquí presenta excelentes cortes. Se trata de la denominada piedra de esquina, de color rojo, de ahí el nombre de "Ródena", debido al óxido de hierro, ya que fueron formados en el Permotrías, en ambientes desértico o semidesértico, donde en ocasiones la lluvia podía producir lagunas que se desecaban. Gran parte de las casonas y escudos heráldicos de Cantabria emplearon en su construcción esta arenisca.
También fue muy solicitada esta piedra, no solo en toda España, sino en el resto de Europa y principalmente en Alemania, que fue donde se estudiaron estos terrenos por primera vez. Por su coloración roja y su facilidad de labrado, era muy solicitada para la construcción de catedrales, iglesias, palacios, castillos y casa señoriales. Con estas areniscas procedentes de los desiertos triásicos, se construyeron por ejemplo la catedral de Strasburgo, el castillo de Heidelberg y muchos otros monumentos del gótico y renacimiento centroeuropeos.
Adentrándose en la hoz, se pueden observar los espectaculares deslizamientos que estas areniscas han tenido sobre la carretera, y que hace años originaron no pocos quebraderos de cabeza a los ingenieros responsables. Como solución se optó por clavar, literalmente, la roca estratigrafiada, además de la construcción, con ella misma, de grandes escolleras y muros de contención. Asimismo, la arenisca roja se ha empleado como elemento noble ornamental en la construcción de numerosas fachadas y a lo largo de toda la carretera hasta Bárcena Mayor, en los muretes o tapias de separación de las distintas fincas adyacentes.
Las aguas del Saja, que acaban de recibir por la derecha en la cabeza de la hoz las de río Bayones, circulan intrépidas por el fondo de la garganta, creando a su paso imágenes de gran belleza plástica. El contrapunto en el paisaje idílico, lo pone el amplio pinar devastado hace años por un incendio, y del que solo queda los esqueletos carbonizados de vidas vegetales truncadas. Arboles que un día desplegaron todo su esplendor, y que sustituyeron hace años a los eucaliptos que poblaban estas laderas y que, a juicio de expertos botánicos, provocaban diversos problemas en el suelo que los sustentaban.
La Hoz de Santa Lucía, inicio de la Sierra del Escudo de Cabuérniga, alberga también una pequeña central eléctrica, que incide en el paisaje abrupto por medio de sus construcciones propias, como los canales de desvío de agua y las cascadas que de ellos surgen.
La salida de la hoz en dirección a Cabuérniga, o mejor dicho su incido a juzgar por el nombre del lugar "Cabeza de la Hoz", fue hace años remodelada con la construcci´n de un nuevo puente sobre el río Bayones, evitando así el paso por el estrecho y vetusto puente.
FICHA
Situación: Zona Centro de la región. Términos municipales de Cabezón de la Sal, Mazcuerras y Ruente.
Distancia desde
Santander: 50 km.
Singularidades: Espectaculares cortes de arenisca rojiza del Permotrías. Area recreativa.
Flora: Chopo y pino.
Fauna: Trucha común
Ríos: Saja y su afluente Bayones.
Ganadería: Vacuno (raza autóctona Tudanca), ovino y caprino
LA TRUCHA
En Cantabria existen dos especies de trucha, ambas bien conocidas y apreciadas por los numerosos pescadores de ribera que se dan cita en nuestros ríos. Se trata de la trucha común (Salmo tructa), y de la denominada "arco iris" (Salmo irideus), esta última importada de los Estados Unidos y muy bien adaptada a los ríos cántabros.
La trucha común, que pertenece a la misma familia que el salmón, permanece en el río durante todo su ciclo vital. Su longitud máxima alcanza los 30/35 centímetros. Su color general es verde oliva, más clara en el vientre y con características manchas circulares oscuras. La trucha arco iris presenta una coloración irisacea a la que debe su nombre.
Este animal necesita para vivir aguas limpias, frescas y batidas, y por tanto muy oxigenadas, aunque puede adaptarse a aguas salobres de la desembocadura de los ríos. En ocasiones su carne adquiere una fuerte tonalidad rosada, parecida a la del salmón (trucha asalmonada). Se puede criar fácilmente en cautividad. En Cantabria existen varias piscifactorias dedicadas a este fin. Muy cerca de la ruta que hoy visitamos, en Ruente, existe una importante instalación de este tipo.
En Cantabria es una especie habitual de nuestros ríos, en donde se puede pescar dentro del período hábil y de acuerdo con la normativa legal que rige su captura. Precisamente la Consejería de Ganadería, Agricultura y Pesca, ha incorporado este año a dicha normativa la prohibición de comerciar con truchas pescadas en los ríos, otorgando a esta actividad un carácter puramente deportivo y nunca como negocio, lo que sin duda redundará en una disminución del furtivismo.
Imágenes relacionadas a esta noticia:
Trucha arco iris
Gran Vega de Cabuérniga.
(M.A. TABORGA)
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